ORACIONES PODEROSAS


ORACIONES
PODEROSAS

ORACIONES DE PETICIÓN.

Recuerda: la oración es el vínculo que une al cielo con la tierra. Cuando oras estás hablando con dios. Empieza así tu día: señor! sea ésta mi oración como incienso que suba hasta tú trono con olor de suavidad. Sé que soy imperfecto pero también sé que tú eres misericordioso. Te ofrezco todo lo mejor que hay en mí. Úsame como tú quieras que yo vaya a servirte con amor. Gracias por aceptar mi pobre ofrenda!
Que tu oración sea corta, pero sentida, salga del fondo de tu corazón en vuelta en el más puro amor divino.
Jesús dice:
"tu, cuando reces, entra en tu habitación, cierra la puerta, y reza a tu padre, que está presente en lo secreto; y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará". (mt.6, 6).
Hermano, estas oraciones que te presentamos no son para que las leas de carretilla. La presencia de dios está en ti; Jesús vivo está presente en tu corazón. Háblales, pues, desde el corazón, como a un padre, como a un amigo. Entra en su presencia y cierra la puerta a otros pensamientos.
Estas oraciones son para ayudarte. Recítalas despacio; que cada palabra salga de tu corazón. Añádales tus propias palabras, llenas de confiada ternura y de amor filial. Tú mismo experimentarás la grandeza de este encuentro.
oraciones de petición.
1-. La oración que Jesús nos enseñó. (mt. 6, 9-13).
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; Venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras Ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
2-. Líbranos de todos los males, señor, Y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro salvador Jesucristo.
3- . Cordero de dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
 4 -reflexión sobre la oracion del padre nuestro.
No digas, padre si cada día no te portas como un hijo. No digas, nuestro si vives aislado en tu egoísmo. No digas, que estás en los cielos si sólo piensas en las cosas terrenas. No digas, santificado sea tu nombre si no lo honras. No digas, venga a nosotros tu reino si lo confundes con el éxito material. No digas, hágase tu voluntad si no lo aceptas cuando es dolorosa. No digas, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy si teniéndolo tú, no te preocupas por la gente con hambre, sin cultura ni vivienda. No digas, perdónanos nuestras deudas si guardas rencor a tu hermano.
No digas, no nos dejes caer en tentación si tienes intención de seguir pecando. No digas, líbranos del mal si no tomas parte activa contra el mal. No digas, amén si no has tomado en serio las palabras del padre nuestro.
5 - oración de san Agustín
Pidiendo la protección de Dios.
Amabilísimo señor Jesucristo, verdadero dios, que del seno eterno del padre omnipotente, tu fuiste enviado al mundo para absolver los pecados, redimir a los afligidos, soltar a los encarcelados, congregar a los vagabundos, conducir a su patria a los peregrinos, compadécete de los verdaderamente arrepentidos, consuela a los oprimidos y atribulados; dígnate absolver y liberarme a mí, a tu criatura, de la aflicción y tribulación en que me veo, porque tú recibiste de dios padre todopoderoso el género humano para que lo comprases y, hecho hombre, prodigiosamente nos compraste el paraíso con tu
preciosa sangre, estableciendo una paz completa entre los ángeles y los hombres.
así pues, dígnate, señor, introducir y confirmar una perfecta concordia entre mis enemigos y yo y hacer que sobre mí resplandezca tu paz, gracia y misericordia, mitigando y extinguiendo todo odio y furor que contra mí tuvieron mis adversarios, como lo hiciste con Esaú, quitándole toda la adversión que tenía contra su hermano Jacob.
extiende, señor Jesucristo, sobre mí tu criatura, tu brazo y tu gracia y dígnate liberarme de todos los que me odia, como liberaste a Abraham de las manos de los caldeos; a su hijo Isaac de la consumación del sacrificio; a José, de la tiranía de sus hermanos; a Noé, del diluvio universal; a Lot, del incendio de Sodoma; a Moisés y Abraham, tus siervos y al pueblo de Israel, del poder del faraón y de la esclavitud de Egipto; a David, de las manos de Saúl y del gigante Goliat; a Susana, del crimen y del falso testimonio; a Judit, del soberbio e impuro holofernes; a Daniel de la cueva de los leones; a los tres jóvenes, Sidrac, Misac y Abedénego, de la caldera de fuego ardiente; a Jonás, del vientre de la ballena; a la hija de la mujer cananea, de la opresión del demonio; a Adán, de la pena del infierno; a Pedro de las olas del mar; y a Pablo, de las celdas de la cárcel.
oh amabilísimo señor Jesucristo, hijo de dios vivo, atiéndeme también a mí............(nombre), criatura tuya, y ven con prontitud en mi ayuda, por tu encarnación, por tu nacimiento, por el hambre, por la sed, por el frío, por el calor, por los trabajos y por las aflicciones; por los salivazos y bofetadas; por los azotes y corona de espinas; por los clavos, hiel y vinagre; por la muerte cruel que por mí padeciste; por la lanza que traspasó tu pecho; y por las siete palabras que dijiste en la cruz, "padre perdónales, porque no saben lo que hacen". Después al buen ladrón que estaba contigo crucificado: "yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso". Después al mismo padre: "dios mio, dios mio, porqué me has abandonado."
después a tu madre "mujer ahí tienes a tu hijo" después al discípulo: "ahí tienes a tu madre", mostrando que así que cuidabas de tus amigos. Después dijiste: “tengo sed", porque deseabas nuestra salvación y la de las almas santas que estaban en el limbo. Dijiste después a tu padre. “en tus manos encomiendo tu espíritu. y por último exclamaste "todo está consumado", porque estaban concluidos todos tus trabajos y dolores.
te ruego pues, que por todo esto y por tu bajada al limbo, por tu gloriosa resurrección, por las frecuentes consolaciones que diste a tus discípulos, por tu admirable ascensión, por la venida del espíritu santo, por el tremendo día del juicio, como también por todos los beneficios que he recibido de tu bondad.
Tu me creaste de la nada, me redimiste, me concediste tu santa fe, me fortaleciste contra las tentaciones del demonio, y me prometiste la vida eterna.
Por todo eso, redentor mio, compadécete de mí, miserable criatura, todos los días de mi vida. Oh dios de Abraham, dios de Isaac y dios de Jacob, compadécete de mí....(nombre), criatura tuya y manda en mi auxilio a tu santo arcángel miguel, que me guarde y me defienda de todos mis enemigos carnales y espirituales, visibles e invisibles. Y tú, miguel, arcángel santo de cristo, defiéndeme en la última batalla, para que no perezca en el tremendo juicio. Arcángel de cristo, san miguel, te pido por la gracia que mereciste y por nuestro señor Jesucristo, que me libres de todo mal y del último peligro a la hora postrera de la muerte.
San miguel, San Gabriel, san Rafael y todos los otros ángeles y arcángeles de Dios, socorran a esta miserable criatura.
Les ruego humildemente que me presten su auxilio, para que ningún enemigo me pueda causar daño tanto en el camino, como en casa, así en el agua como en el fuego, o velando o durmiendo, o hablando o callado, tanto en la vida como en la muerte. eh aquí la cruz + del señor, huyan potencias enemigas. Venció el león de la tribu de Judá, descendiente de David. ! Aleluya ¡
Salvador del mundo, sálvame. Salvador del mundo, ayúdame. Tú que por tu sangre y por tu cruz me redimiste, sálvame y defiéndeme hoy y en todo tiempo.
Agios o theós, + agios ischirós + agios ahtánatos, + eleison imás. Dios santo, + Dios fuerte, + Dios inmortal, + ten misericordia de nosotros.
Cruz de cristo +, sálvame. Cruz de cristo +, protégeme. Cruz de cristo +, defiéndeme. En el nombre del Padre + y del Hijo + y del Espíritu santo +.
Amén.             San Agustín
Oración de la Sangre de Cristo Contra Todo.
Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu sangre preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño. Con el poder de la sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos movemos hoy. Con el poder de la sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros Hogares y lugares de trabajo a la santísima virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, san Rafael y toda su corte de santos ángeles. Con el poder de la sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan
(nombrar a cada una de ellas),
las personas que el señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que él generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el poder de la sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de su sangre alrededor de toda nuestra familia. con el poder de la sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos
a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas). con el poder de la sangre de Jesús
sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia,
y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte
que habremos de utilizar. Con tu sangre preciosa sellamos los actos,
las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra patria a fin de que tu paz y tu corazón al fin reinen en ella. Te agradecemos señor por tu sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.
Amén.
Oración "hazme instrumento de tu paz"
Oh, señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde hay odio, que yo lleve el amor. Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón.  Donde hay discordia, que yo lleve la unión. Donde hay duda, que yo lleve la fe, donde hay error, que yo lleve la verdad. Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza donde hay tristeza, que yo lleve la alegría. Donde están las tinieblas, que yo lleve la luz. Oh maestro, haced que yo no busque tanto: a ser consolado, sino a consolar.
a ser comprendido, sino a comprender. A ser amado, sino a amar. Porque: es dando, que se recibe; perdonando, es que se es perdonado; muriendo, es que se resucita a la vida eterna. S. Francisco
ORACION CONTRA LOS PECADOS DE LA CARNE